Una reciente experiencia de intervención desarrollada en La Rioja pone de relieve la complejidad de la violencia filio-parental y la importancia de la intervención especializada cuando la convivencia familiar se deteriora. El caso de una madre y su hija adolescente, que llegaron al programa de Ejecución de Medidas en Medio Abierto y Reinserción Social de Menores gestionado por la Fundación Pioneros y coordinado por Víctor García Lorente, refleja cómo la denuncia puede convertirse en el punto de partida de un proceso de acompañamiento y reconstrucción del vínculo familiar.

La familia accedió al programa tras una resolución judicial derivada de un episodio de agresión ocurrido en un contexto de gran tensión emocional. A partir de ese momento comenzó un proceso de intervención que combina medidas educativas, seguimiento judicial y atención terapéutica. Según explican los profesionales del programa, el objetivo no se limita a trabajar con el menor señalado por la agresión, sino que implica también a la familia como agente educativo fundamental, compartiendo responsabilidades y promoviendo cambios en la dinámica relacional.

El enfoque se centra en la reconstrucción del vínculo, el fortalecimiento de la regulación emocional y la generación de nuevas formas de convivencia. La experiencia muestra que la violencia filio-parental no responde a un único perfil familiar y que puede aparecer en contextos sociales diversos. Asimismo, subraya la importancia de pedir ayuda y de no ocultar la situación por vergüenza o miedo, ya que la intervención temprana permite abrir procesos de mejora tanto para los menores como para sus familias.

La violencia filio-parental requiere respuestas coordinadas desde los ámbitos educativo, social, sanitario y judicial, así como recursos especializados que permitan acompañar a las familias y prevenir la cronificación del conflicto.

Lee el artículo de Laura Olave Lozano en el medio digital Rioja2 (elDiario.es)

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