La psicóloga y socia de SEVIFIP analiza, en La Ventana, la normalización de determinadas conductas violentas y la importancia de detectar señales tempranas
«No es normal que grites o te dejes gritar». Con esta reflexión, Irene Gallego Abián pone el foco en uno de los aspectos que considera relevantes para prevenir la escalada de la violencia dentro de las relaciones familiares. Dejar de normalizar determinadas formas de comunicación y comportamiento agresivo.
La psicóloga y directora territorial de Fundación Amigó, además de socia y vocal de Prevención, Intervención y Salud de SEVIFIP, participó recientemente en el programa La Ventana de Cadena SER para analizar diferentes aspectos relacionados con la violencia filio-parental. Durante la entrevista, Gallego insiste en la importancia de diferenciar los conflictos y desafíos propios de determinadas etapas evolutivas de aquellos comportamientos que, por su frecuencia, intensidad, persistencia o aparición temprana, pueden constituir señales que requieren una mayor atención.
El desafío a los límites puede formar parte de la adolescencia. Sin embargo, cuando los gritos, insultos, amenazas, quebrantamientos reiterados de normas u otras conductas agresivas comienzan a convertirse en una forma habitual de relación, resulta necesario analizar qué está ocurriendo y evitar su normalización.
La prevención, por tanto, no comienza únicamente cuando aparece una agresión grave. También implica desarrollar la capacidad de identificar patrones de escalada y actuar tempranamente.
Los últimos datos recopilados por Fundación Amigó a partir de las memorias de las Fiscalías de Menores registran 4.038 procedimientos incoados a menores por delitos relacionados con violencia filio-parental durante 2025. Esta cifra debe interpretarse con cautela: se refiere a expedientes que han llegado al sistema judicial y no permite conocer por sí sola la prevalencia real de la VFP. Fundación Amigó estima que únicamente se denuncian entre un 10 % y un 15 % de las situaciones. Además, los registros de 2025 representan un descenso respecto a 2024, por lo que el número de procedimientos judiciales no permite afirmar, por sí mismo, que la violencia filio-parental esté aumentando.
Otro de los mensajes de la entrevista es la necesidad de observar los contextos en los que se desarrolla la violencia. Experiencias previas de violencia, situaciones de acoso, dificultades para pedir ayuda, dinámicas familiares y otros factores personales y sociales pueden formar parte de escenarios muy diferentes. La violencia filio-parental es un fenómeno complejo y multicausal. Por ello, su comprensión requiere evitar explicaciones únicas y analizar conjuntamente las características del adolescente, las relaciones familiares y el contexto en el que aparecen y se mantienen las conductas violentas.
Desde SEVIFIP destacamos especialmente la importancia de la detección temprana, la prevención y la formación de los profesionales para distinguir los conflictos evolutivos de patrones de violencia reiterados y favorecer intervenciones ajustadas a cada situación.
🎧 Escucha la entrevista completa a Irene Gallego Abián en La Ventana, de Cadena SER.
