Una experiencia de atención jurídica especializada en Chile pone el foco en la violencia ejercida por hijos hacia progenitores mayores. También destaca la necesidad de intervenir desde un enfoque de derechos.

¿Qué ocurre cuando la violencia ejercida por un hijo o una hija continúa o aparece cuando sus progenitores ya son personas mayores?

La experiencia de la Oficina de Defensa Jurídica Integral para Personas Mayores (ODAM) de Magallanes, en Chile, vuelve a situar esta cuestión en el debate profesional. Esta unidad especializada de la Corporación de Asistencia Judicial trabaja con personas mayores desde un enfoque sociojurídico. Combina asistencia legal y social para favorecer el acceso a la justicia y proteger sus derechos.

Entre las situaciones detectadas aparecen casos de negligencia, abandono y diferentes formas de violencia física, psicológica o económica. La propia Oficina menciona también la violencia filio-parental ejercida contra progenitores de edad avanzada.

Uno de los aspectos especialmente relevantes de esta experiencia es la relación entre violencia, dependencia y edadismo.

Los profesionales describen situaciones en las que algunos hijos desacreditan las decisiones de sus progenitores debido a su edad. Consideran que ya no pueden realizar determinadas actividades, razonar adecuadamente o tomar decisiones por sí mismos. El problema puede agravarse cuando esa percepción se traslada también a la respuesta institucional. En ocasiones, se presupone que una persona mayor necesita ayuda o que otras personas deben decidir por ella. Esto puede ocurrir sin valorar previamente su capacidad, sus circunstancias o sus necesidades reales. Por ello, la intervención especializada pone el acento en un enfoque basado en derechos.

Proteger no debería significar sustituir automáticamente la voluntad de la persona mayor. También implica escucharla, reconocer su autonomía y adaptar el acompañamiento a sus necesidades.

Violencia filio-parental, violencia intrafamiliar y maltrato a personas mayores

Estas situaciones plantean una cuestión relevante para el estudio de la violencia filio-parental. Cuando quien ejerce la violencia es un hijo adulto, y la víctima es un progenitor mayor, pueden confluir diferentes marcos de análisis. Entre ellos se encuentran la violencia filio-parental, la violencia intrafamiliar y el maltrato hacia las personas mayores. Estos fenómenos no son necesariamente equivalentes, ni deberían interpretarse de forma automática bajo una única categoría. Sin embargo, analizar sus puntos de encuentro puede ayudar a comprender determinadas dinámicas familiares. Entre ellas pueden aparecer violencia, dependencia, control económico, pérdida de autonomía y dificultades de convivencia.

La experiencia de la ODAM muestra también la importancia de la intervención interdisciplinar. Su modelo combina profesionales del ámbito jurídico y social. Además, mantiene coordinación con recursos sanitarios, municipales y otros servicios especializados. Estas situaciones pueden requerir respuestas capaces de integrar diferentes perspectivas profesionales. Pueden intervenir los ámbitos jurídico, social, psicológico, sanitario y familiar. Esta coordinación adquiere especial importancia cuando existen situaciones de dependencia, deterioro cognitivo o necesidades específicas de apoyo.

Desde SEVIFIP consideramos necesario seguir ampliando el conocimiento sobre la violencia ejercida por hijos e hijas hacia sus progenitores. Este análisis debe contemplar también las distintas etapas de la vida.

La protección de una persona mayor frente a la violencia debe acompañarse del reconocimiento de su voz, sus derechos y su autonomía.

Analizar estas realidades desde una perspectiva interdisciplinar puede contribuir a mejorar su detección. También puede favorecer respuestas profesionales que protejan sin invisibilizar a quienes las sufren.

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